El Silencio es el Verdadero Lenguaje de las Almas

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miércoles, 17 de abril de 2013

Sesenta y tres

La brisa de las primeras noches de Abril se colaba por el resquicio de la ventana, dentro, ella jugaba con uno de sus rizos, mientras su mente iba y venía, volaba, paseaba, suspiraba, sonreía... Recordaba... Aquellos días de luz, aquellas noches de caricias encontradas y besos eternos; aquellas sonrisas porque sí, aquellos susurros entre lágrimas, aquellas miradas que decían más que las palabras... Recordaba... Entre ellos colándose un grito, una mentira o un sinsabor... Pero la felicidad pesaba más que todo lo malo que hubiera pasado entre esas cuatro paredes, esa ventana con vistas a la luz y la oscuridad o ese grifo que goteaba sin cesar... Recordaba... Que mirando por esa misma ventana que entraba la brisa de primavera, un día hablaron de colores para vestir las paredes, de si el butacón donde ella dejaba su alma reposar debía o no estar ahí, junto a la ventana, o si con el tiempo, esas cuatro paredes llenas de ilusión se quedarían pequeñas... Recordaba y recordaba... Los pequeños detalles, el olor a café de los domingos, lavanda en las sábanas, su perfume en el beso de buenos días...
Recordó que para ser feliz, solo se necesita a quien te haga sonreír, a quien te hable sin necesidad de palabras, a quien te susurre al oído para que tu alma esté en calma, a quien sus brazos sean el paraíso, a quien no le importen cuatro paredes, a quien solo le importe que cada atardecer y cada amanecer sea en sus ojos...

P.D.: A quien sea capaz de caminar a tu lado pase lo que pase...

martes, 2 de abril de 2013

Sus Ojos Vlll

Verdes como la selva... Así eran sus ojos... Perdidos como una aguja en un pajar... Así eran, de verdad...
Nuestras miradas envueltas en palabras se habían cruzado algunas veces, siempre, interesantes... Siempre, con incertidumbre... Mía, claro está... Con el tiempo, esas miradas se fueron encontrando más veces, hasta convertirse en cita obligada, aunque casual, los domingos... Sonrisas, palabras, y cada vez, esa dichosa llave que protege mi alma de lo extraño, se iba girando, poco a poco, sin prisa, pero sin pausa... Hasta confiar, confiar, esa palabra que engloba tanto, que significa tanto... Para mí, claro está... Me molesté cuando sus ojos comenzaron a mirarme de forma diferente sin un porqué, me enfadé cuando sus palabras aireaban lo que yo ya pensaba pero que no esperaba, me dolió, cuando vi que solo era una más, cuando la confianza que sus ojos se habían ganado, solo era para poder jugar, sin saber, esta que escribe, que era eso, un simple juego, y no dos personas que se iban conociendo sin más...

Sus ojos siempre mostraron la verdad, que yo no vi, quizás porque me sentía bien, y no la quería ver, pero que era visible desde cierta distancia... Solo era una más en su selva...

P.D.: Sus ojos seguirán su camino...
P.D.: Quien mucho abarca, poco aprieta...