El Silencio es el Verdadero Lenguaje de las Almas

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jueves, 13 de octubre de 2016

Sesenta y cinco


Aquel día había sido extraño, sin beso al despertar, sin azote al salir de la ducha, sin un "te quiero" al cerrar la puerta; a veces, no nos damos cuenta de lo fugaces que somos y que en realidad, estamos hechos de instantes. Aquella tarde, se notaba que me buscabas, y yo necesitaba que me encontraras.

La lluvia resbalaba ligera por las ventanas, mientras, tus dedos comenzaban a explorar mi cuerpo... Despacio, sin prisa, grabando cada centímetro en tu mente, disfrutando del paseo, ese que comenzaba en mis pies y terminaba en tu boca. Cada lunar sellado con un beso de descubrimiento, ese, ese beso que anunciaba fuego. Sonreías malicioso, te encantaba ese juego, y yo disfrutaba siendo tu lienzo. Cada centímetro una conquista, un bocado, el gris borrado, un "te necesito a mi lado", un suspiro enmarañado en deseos, un "te he echado de menos". Y así, caminos de lava iban recorriendo mi cuerpo, esos que tu lengua entrelazaba en mi sexo, esos con los que mi piel reclamaba tu cuerpo.

Beso a beso, susurrándote deseos; mirada a mirada, descubriéndonos de nuevo; caricia a caricia, reescribiendo nuestros cuerpos.

Aquella tarde, andaba buscándote. Aquella tarde, anhelabas encontrarme.

P.D.: Que cada día extraño se convierta en el mejor. Es lo Subjetivo del Amor.

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