El Silencio es el Verdadero Lenguaje de las Almas

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jueves, 22 de septiembre de 2016

Tarde de Verano...



"Bonita tarde de verano, es un sábado como otro cualquiera y volvemos a casa paseando, saboreando los aromas de los jardines, el frescor de una leve brisa que lo envuelve todo. Me coges de la mano, me abrazas, me besas, yo te beso, te muerdo, y entre miradas risueñas, entre besos y caricias vamos pensando que hacer hoy. De repente, una gotita de agua cae sobre mi frente, pequeñita, insignificante, pero a la vez, dando a entender que solita no viene… otra gota, más grande, esta vez en tu brazo, acompañada de un “upss” y una gran sonrisa con ojos de asombro… dos gotitas más, y comienza a llover, lento, como dando tregua, pero sin pausa.

Comenzamos a correr, me adelantas, normal, yo con tacones, frenas, me ves riendo y te acercas, me apartas con la yema de los dedos el cabello mojado que se apodera de mi cara, sonríes maliciosamente y echas a correr cogiéndome de la mano. Por fin llegamos al portal, mojados, sintiendo cómo el calor sale de nuestra piel, protegiéndonos, aunque es inevitable constatar que estamos chorreando. Te subes al ascensor y yo corriendo tras de ti entro al salto, tropezando y cayendo en tus brazos “ainss que trasto” me dices pero a la vez abrazándome fuerte… hundo mi cara en tu pecho oliendo tu piel mojada. Comenzamos a juguetear, te beso por encima de la ropa llegando hasta tu cuello, sabroso mientras lo muerdo… acaricias mi espalda hasta mis nalgas y apretándolas fuerte me besas, me comes la boca, me lames los labios, yo te sigo, abrazándote por el cuello y dejándome llevar por tus instintos. Se abre el ascensor y salimos, me abrazo a ti, acariciándote, buscándote esas cosquillas que no tienes, pero que yo disfruto en su ansiada búsqueda.

Abres la puerta y entro, tras de mi cierra, me giro y ahí estas, apoyado en la puerta mirándome, observándome, sonriendo y a la vez maliciosamente comiéndome con los ojos, con el pensamiento… te respondo con una sonrisa mientras me acerco a ti, entrelazo mis dedos con los tuyos, me voy rozando contra tu cuerpo, sintiendo el calor que emana y que me hace buscar tus labios de nuevo como en el ascensor. Ahora en la intimidad del salón y en el silencio de las paredes que nos rodean, que solo se rompe por mis suspiros y tus leves gemidos.

Desabrocho uno a uno los botones de tu camisa, con cada uno un beso en tu pecho y una caricia con la punta de mi nariz, que me lleva hasta tus pantalones… húmedos, pegados a tu cuerpo, pero resbaladizos en cuanto los desabrocho y dejo a merced de la gravedad. Continúo besándote, acariciándote con mis manos y con mis labios, sintiéndote en cada caricia más mío, y deseándola más y más… te quito los pantalones y te descalzo besándote los pies, vuelvo a subir, despacio, viendo cómo te pones tenso y a la vez relajado, llego a tu sexo, está inquieto, lo beso sobre tus bóxers y continúo en mi paseo veneciano hacia tu boca… dejo caer tu camisa y me abrazo a tu cuello lamiéndote primero los labios suave y dulcemente, después besándote y finalmente, bebiendo de tu boca, jugando con tu lengua, mordiéndote y respirando de ti..."

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