El Silencio es el Verdadero Lenguaje de las Almas

...

martes, 14 de febrero de 2012

Esa noche...

La luna se reflejaba en su cuerpo desnudo... Brillante como la plata, resplandeciente en la noche... Él la observaba desde la cama, enredado en las sábanas, esperando que ella regresara y se acurrucara a su lado. Ella seguía perdida en sus pensamientos, en el día vivido, en su encuentro, en las risas, en los besos, en las miradas, en esa cama. Un beso en el cuello la devolvió a la realidad, a ese beso le siguió un bocado, a ese bocado una caricia y una sonrisa. La aferró entre sus brazos, sintiendo sus cuerpos desnudos, erizando cada poro de su piel. Ella se rozó ligeramente contra él, sintiendo que la excitación aún seguía viva, sonrió para sí, levantó los brazos entrelazando los dedos en la nuca de él, arqueando su espalda, y con un giro lento, posó sus grandes ojos en el océano de los de él. Le sonrió, le besó, le volvió a sonreír, se desató una guerra de besos, caricias, miradas, gemidos, sexo, suspiros, calor. Se amaban como si no existiera un mañana, como si ese instante hubiera sido creado solamente para ellos. Se devoraron hasta el último segundo de esa noche, donde solo hubo una reflexión... Te quiero mi Perdición.

P.D.: Hay momentos que basta con un Te quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario